jueves, 29 de enero de 2009


SAN PELAYO: TALLER MUSICAL


Hasta su introducción en las bandas, la música tradicional se había ejecutado de manera empírica entre los grupos de gaiteros y en los bailes cantados. La teoría estaba circunscrita a la enseñanza y al aprendizaje de los ritmos de origen europeo. Los primeros criollos que impulsaron estos ritmos en las bandas fueron los maestros Manuel Zamora, Antonio Cabezas y Manuel Dechamps, quienes indirectamente sentaron las bases para el desarrollo instrumental del porro.
Aunque el porro ha sido un ritmo cultivado en toda la costa atlántica, y en Córdoba muchos pueblos como Lorica, Cereté, Ciénaga de Oro, Montería, San Antero contaban, al igual que San Pelayo, con una rica tradición musical, fue aquí en este último pueblo, en donde este ritmo evolucionó hasta convertirse en una expresión musical nueva, con características muy peculiares.
¿Por qué en San Pelayo? Ello podría encontrar explicación en el hecho de que en esta población se conjugaron dos factores importantes. Pues si bien es cierto que muchos pueblos contaban con sus propias bandas populares, en San Pelayo se crearon bandas, y también se cultivó la teoría musical como en ninguna otra parte. No bastaba únicamente con los instrumentos metálicos para el desarrollo cualitativo de este ritmo popular. No quiere decir lo anterior que los músicos de otros pueblos no hubiesen estudiado teoría musical, sino que fue San Pelayo en donde este hecho adoptó una forma más organizada, que contó con la dirección de dos de los músicos más grandiosos que ha dado el departamento de Córdoba y el otrora Bolívar Grande: Alejandro Ramírez Ayazo y Pablo Garcés Pérez. De ahí que Ciénaga de Oro, pueblo de músicos talentosos y en donde también se estudió la música con dedicación, se dispute con San Pelayo la cuna del porro.

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